Cuando pensamos en gastar calorías, lo primero que se nos viene a la mente es que tenemos que hacer deporte, y esto no es totalmente cierto. Podemos aumentar el gasto calórico con ejercicio físico, si, pero también podemos hacerlo aumentando nuestro NEAT. Esta palabra anglosajona significa “termogénesis no asociada al ejercicio” (Non-Exercise-Associated Thermogenesis), y se refiere a todas las acciones cotidianas que pueden hacernos gastar energía.

Los beneficios de la actividad física se pueden obtener de muchas formas y no hay necesidad de volverse un atleta o aficionado del gimnasio. Y aunque obviamente lo perfecto sería un mínimo de ejercicio aeróbico a la semana, acompañado de alguna que otra sesión de ejercicio de resistencia o fuerza, por algún punto hay que empezar, y una buena manera de hacerlo puede ser aumentar la actividad física en nuestro día a día teniendo en cuenta lo consejos que se plantean a continuación:

  • Actívate desde bien temprano! De esta forma acelerarás tu metabolismo y, al contrario de lo que podrías pensar, te sentirás más lleno de energía y más productivo durante todo el día. Algunas opciones sencillas podrían ser estiramientos, abdominales y flexiones, salir a caminar si el clima te lo permite, o algún otro tipo de ejercicio cardiovascular que podamos realizar en casa y nos ayude a activarnos.
  • Olvida el ascensor y las escaleras mecánicas. Sube y baja empleando las escaleras tradicionales. Y si la excusa es que son muchos pisos… puedes subir al menos parte de ellos!
  • Ve caminando o en bicicleta al trabajo, es una fantástica opción para aumentar nuestro nivel diario de actividad. Y si tu trabajo está demasiado lejos y necesitas emplear el transporte público o tu coche, puedes probar a bajarte unas paradas antes, o aparcar a una cierta distancia, y completar caminando el resto del recorrido…camina, camina, camina..!

De acuerdo con un estudio realizado por científicos de la Universidad del Estado de Arizona, Estados Unidos, una persona tiene una vida «activa» cuando se superan los 10.000 pasos

  • En tus horas de trabajo, intenta levantarte de la silla al menos cada hora para estirarte unos minutos o caminar algo; y aprovecha los descansos laborales como una “pausa activa”: puedes dar un paseo mientras te tomas un café o charlas con tus compañeros, por ejemplo.
  • En tus ratos libres del día busca hobbies o actividades que te diviertan y tengan cierto nivel de actividad y trata de evitar los que sean más sedentarios.
  • Otra estrategia interesante es evitar realizar la compra y demás recados en un solo día (“compra semanal”), y repartirlos para tener que hacerlos con mayor frecuencia: ir caminando al supermercado a hacer pequeñas compras cada día y volver cargando las bolsas hará que tengamos una excusa para salir de casa y aumentar así nuestro NEAT.

El ejercicio no solo cambia tu cuerpo, cambia tu mente, tu actitud y tu humor; y moverse es una acción innata para el ser humano.

No hace falta haber nacido con los genes de un atleta olímpico para beneficiarse de los beneficios del ejercicio regular. Tan solo es necesario escoger las estrategias que funcionan para cada uno e implementarlas a partir de hoy…

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos (18-64 años) realicen al menos 150 minutos a la semana de actividad física de intensidad moderada.

Pablo Orosa Iglesias.

Entrenador Personal y Asesor Deportivo

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