La sensación de sentir y tener el vientre hinchado, además de incómoda, es poco gratificante. Los cambios de rutina, de dieta y de horarios favorecen una mala digestión y esa sensación de pesadez.

El tipo de alimentos que se consumen, el modo de cocinarlos y los ritmos de las comidas son factores que influyen en este malestar, que debería ser pasajero, pero puede convertirse en algo constante. A continuación os damos las posibles causas y soluciones contra este incómodo problema

1. Comer deprisa, ¿masticas o tragas?

Problema: Las personas que comen sin apenas masticar tragan más aire, lo que explica en parte la hinchazón abdominal. Además, al no masticarse lo suficiente, los alimentos ricos que requieren mezclarse con la saliva para predigerirse (por acción de las enzimas salivares) llegan casi intactos al intestino y su digestión provoca fermentaciones que se traducen en gases. 

Solución: tratar de masticar un mínimo de 6 veces cada bocado, nos ayudará a mejorar los gases y digestión en general.

2. Las burbujas hinchan

Problema: Tomar bebidas con gas hincha el vientre. Si además son azucaradas (refrescos) o con alcohol (cerveza), se ingieren «calorías vacías» que suman energía y contribuyen a ganar peso. 

Solución: Elegir agua y bebidas libres de gas como bebidas preferentes.

3. ¿Falta fibra o se toma en exceso?

Problema: La fibra conviene tomarla en su justa medida. Ingerir poca cantidad se asocia al estreñimiento, pero comer más fibra de la que el organismo tolera también es contraproducente, ya que puede provocar diarrea e hinchazón abdominal. 

Solución: Para evitar molestias digestivas, quienes se inicien en el consumo de alimentos integrales, deben hacerlo poco a poco. Una alimentación aporta suficiente fibra si alterna frutas y verduras, algún alimento integral, frutos secos y legumbres. Si es así encontraremos el equilibrio en nuestras digestiones y no notaremos molestias.

4. Intolerancia desconocida a algún alimento.

Problema: existencia de alguna intolerancia alimentaria y no nos haya sido diagnosticada. La celiaquía y la intolerancia a la lactosa son las más conocidas.Los síntomas más comunes que se identifican como consecuencia de este tipo de intolerancias son: dispepsia, digestiones lentas, tripa hinchada, diarreas y/o estreñimiento, gastritis, náuseas, vómitos, etc.

Solución: recomendamos acudir al médico especialista cuando aun controlando: gas, masticación y aporte de fibra en la dieta se siguen teniendo molestias, o si aparece algún síntoma de los nombrados más graves que una simple hinchazón.

Esperamos que estos consejos os ayuden a pinchar esa barriga.

Rocío Falcón

Coach nutricional

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