La mayoría de los coaches no se han parado a pensar en la gestión de su marca personal. Y es que el día a día nos hace que seamos reactivos, que nos dejemos llevar por lo que están haciendo otros o lo que se lleva. Si está de moda ser influencer en Instagram, a tope con ello. Pero ¿Qué pasará cuando pase de moda o cuando los usuarios se cansen?

Muchas veces no tenemos idea de a dónde vamos a medio y largo plazo, porque tampoco nos hemos puesto a pensar el quiénes somos o quiénes queremos ser como marca.

El personal branding trata precisamente esto. Al igual que una marca comercial tu nombre estará asociado en un futuro a tres preguntas esenciales que te tienes que hacer: quién eres o quién quieres ser, cuales son tus valores principales y cuál es tu propuesta de valor (es decir, por qué destacas respecto a otros entrenadores/nutricionistas).

Cuando contestas a estas preguntas estás más cerca de tener claro la línea que vas a llevar a cabo, además tienes que definir el lenguaje que vas a utilizar y hasta los medios que te ayudarán a llevar a cabo tu misión. Y es que si comienzas por abrir una red social o a comunicarte sin un objetivo claro estarás empezando la casa por el tejado.

Tienes que asumir que si intentas llegar a todos y ser “palomita blanca” lo más seguro es que no destaques nunca y que seas uno/a más entre muchas otras opciones. Piensa un público objetivo, un área de especialización o simplemente en lo que te hace diferente respecto a los demás, y tendrás más posibilidades de llegar a un nicho de mercado concreto y volverte líder de opinión en ese entorno. Busca lo que te hace único/a y ve a por ello.

Así que no lo pienses más y comienza a desarrollar tu personal branding.

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Por Jorge Rosales

Marketing Manager en VIPFitter

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